La Circunvalación de Baní, vital para el tránsito y el desarrollo comercial de la provincia Peravia, se encuentra actualmente bajo el escrutinio público debido a su preocupante historial de accidentes. Este tramo de infraestructura, diseñado para aliviar la congestión urbana y facilitar el transporte regional, ha sido objeto de crecientes quejas por parte de conductores y residentes locales, quienes reportan una alta incidencia de siniestros, algunos con consecuencias fatales. La denominación de «un camino hacia la muerte» refleja la honda inquietud de una comunidad que exige soluciones urgentes para garantizar la seguridad en esta importante vía.
El tramo en cuestión forma parte de una inversión significativa en la infraestructura vial del país, con el objetivo de optimizar la movilidad entre el sur y el resto de la República Dominicana. Desde su inauguración, la circunvalación ha sido fundamental para desviar el tráfico pesado de la zona céntrica de Baní, mejorando la fluidez del transporte de mercancías y personas. Sin embargo, en los últimos meses, informes de prensa y testimonios de usuarios han puesto de manifiesto una serie de deficiencias y problemáticas que inciden directamente en la seguridad vial, transformando una solución en un foco de riesgo. La percepción de peligro se ha intensificado ante la acumulación de incidentes, generando un llamado generalizado a la acción por parte de los afectados y diversos sectores de la sociedad civil.
Los detalles de los incidentes son variados, abarcando desde colisiones por exceso de velocidad hasta atropellos y choques múltiples. Expertos en seguridad vial y la comunidad local han señalado diversos factores que podrían estar contribuyendo a esta alarmante situación. Entre ellos se mencionan la posible falta de iluminación adecuada en ciertos segmentos de la vía, la insuficiencia o deterioro de la señalización horizontal y vertical, la ausencia de barreras de seguridad en puntos críticos, y la carencia de reductores de velocidad o pasos peatonales seguros. Además, se ha reportado una aparente falta de presencia y supervisión por parte de las autoridades de tránsito, lo que podría estar fomentando el incumplimiento de las normas de velocidad y una conducción imprudente. Testimonios recogidos en la zona apuntan a que los conductores, al encontrar una vía aparentemente despejada, tienden a acelerar sin considerar los riesgos latentes.
La situación en la Circunvalación de Baní exige una respuesta integral y coordinada de las autoridades competentes. La creciente ola de accidentes y la preocupación ciudadana subrayan la urgencia de revisar y mejorar las condiciones de seguridad en esta infraestructura vital. Es imperativo que se realicen estudios exhaustivos para identificar todas las causas subyacentes de la accidentalidad y se implementen medidas correctivas, que podrían incluir mejoras en la señalización, la iluminación, la instalación de radares de velocidad y una mayor vigilancia. Solo a través de un compromiso firme con la seguridad vial se podrá revertir la percepción actual y garantizar que la Circunvalación de Baní cumpla su propósito de ser un camino de progreso, no de peligro.













