El prolífico compositor dominicano Mario Díaz se encontró en una encrucijada creativa durante la década de los 80, cuando la salsa erótica dominaba las ondas radiales. Al recibir la propuesta de incursionar en este género, su primer pensamiento fue el temor a avergonzar a sus padres, una preocupación que marcó su aproximación a este estilo musical.
En aquel entonces, la salsa erótica gozaba de una inmensa popularidad en el territorio dominicano y a nivel internacional, atrayendo a numerosos artistas y compositores. Sin embargo, Díaz priorizó el respeto y la imagen familiar, un valor profundamente arraigado en la cultura nacional, por encima de la oportunidad de sumarse a una tendencia musical lucrativa.
Este episodio subraya la integridad artística y personal de Mario Díaz, quien, a pesar de la presión del mercado y la demanda del público, mantuvo firmes sus principios. Su reflexión inicial revela la profunda conexión entre su vida personal y su obra, un testimonio de cómo los lazos familiares pueden influir en las decisiones de un creador. Fuente original: Remolacha.
Fuente: Remolacha














