La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha emitido una demanda formal, subrayando la necesidad de que la cada vez más acentuada feminización de la medicina se traduzca en una representación equitativa en los puestos de liderazgo dentro del ámbito sanitario. Esta solicitud pone de manifiesto una brecha persistente entre el alto número de mujeres en la profesión médica y su participación en roles directivos y de toma de decisiones. El debate sobre la igualdad de género en las estructuras de poder sanitarias cobra relevancia en un momento en que la presencia femenina es mayoritaria en las facultades y en la práctica clínica diaria.
El contexto actual de la medicina en España y en numerosos países occidentales se caracteriza por una notable feminización. Desde hace décadas, la mayoría de los estudiantes de medicina son mujeres, una tendencia que se ha consolidado y que hoy se refleja en una significativa mayoría de profesionales de la salud. Sin embargo, esta realidad demográfica no se ve correspondida en las cúpulas de gestión hospitalaria, direcciones de centros de salud, jefaturas de servicio o en la representación de sociedades científicas. Los datos suelen mostrar una disparidad donde, a pesar de que las mujeres constituyen el grueso de la fuerza laboral médica, los cargos de mayor responsabilidad continúan siendo ocupados predominantemente por hombres. Esta incongruencia es el motor principal de la demanda presentada por la semFYC.
La semFYC argumenta que esta discrepancia no solo es una cuestión de justicia o igualdad de género, sino que también tiene implicaciones directas en la calidad y la perspectiva de la atención sanitaria. Una mayor diversidad en el liderazgo puede enriquecer la toma de decisiones, aportar diferentes enfoques y sensibilidades, y reflejar de manera más fidedigna la diversidad de la población atendida y del propio cuerpo médico. La sociedad científica aboga por la implementación de políticas activas que fomenten la promoción de las médicas a roles directivos, incluyendo programas de mentoría, formación específica en liderazgo y revisión de los procesos de selección para asegurar la equidad. Se señala que existen barreras estructurales, como la conciliación de la vida laboral y familiar, sesgos inconscientes en los procesos de selección y la falta de modelos a seguir, que impiden el ascenso de las mujeres a estos puestos.
En conclusión, el llamado de la semFYC resalta una asignatura pendiente en el sector sanitario: la plena incorporación de la mujer en todas las esferas de la medicina, incluyendo las más altas posiciones de liderazgo y gestión. Reconocer la feminización de la profesión implica no solo contar con más mujeres en primera línea asistencial, sino también garantizar que sus voces y experiencias contribuyan de manera significativa a la dirección estratégica y operativa del sistema de salud. La respuesta a esta demanda podría marcar un paso importante hacia una sanidad más equitativa y representativa, aprovechando el talento y la perspectiva de todas sus profesionales.














